jueves, 11 de octubre de 2018

RUMORES AUSENTES

Por Manuel Donado Solano


Heme ahora ante los débiles murmullos y la mansedumbre del moribundo río. Las riberas melancólicas, ya no reverdecen en medio del Abril presuroso a dar la bienvenida a las cerreras lluvias.

Turbias serenatas de aguas sin bríos, ausentes de vientos fugitivos y aquellas hermosas lunas que resbalaban su brillo sobre los inmensos matorrales al final de cada recodo.
Es como si todo se hubiera marchado con tu partida y ahora vago como aquel boga aferrado a su canalete en su infinito afán por remontar la espurea corriente de espumosos e infaustos recuerdos.

Triste y jadeante viaja ahora el turbio caudal, acechando en el recuerdo a la flor canela posada en las enredaderas que siempre se trepan con inaudito sigilo en las ceibas enfermas y robustas que casi siempre preceden en la callada llegada en los puertos de albarradas de cemento y caliche. 



jueves, 4 de octubre de 2018

ATARDECERES


Por: Manuel Donado Solano

En tardes como estas, sólo reconforta apoltronarse en la esquina de siempre, esperando las esporádicas brisas que hoy no han sido tan puntuales, ensimismarse, inmerso en el raudo paso del tiempo mientras contemplamos monotonamente esta extraña fiesta a la que no quise ser invitado, tratando de pasar inadvertido en medio de la muchedumbre angustiada y sudorosa en su precipitud por alcanzar los buses multicolores en medio del prosaico estiércol que supura el bullicioso centro de la ciudad.

En trances como este, buscamos una nueva y refrescante bocanada de aire así como la ignota y repentina visión de un paisaje mas reconfortante; las notas sonoras de alguna música sideral que despierte nuevos bríos y permita cruzar las mas cálidas miradas e intercambiar una nueva sonrisa con aquella muchacha de cabellos díscolos y fragancia de otros mundos.

He ahí la clave para hacer de esta vaina al menos algo mas llevadero.

Por lo menos es lo que pienso. 

viernes, 28 de septiembre de 2018

BREVARIO

Por: Manuel Donado Solano

Ahora, en el pequeño balcón de mi Aparta estudio, mientras contemplo a la ciudad adormitada y rendida ante mis pies, danzando en un lento fluir al filo de la nada, evoco con cierta sorna, las estafas de la cándida ilusión y las severas premoniciones que desde ya nos sentencia la irrecusable e inapelable vejez.

Es el precio de llevar a cuestas el gran fardo de esta implacable e incisiva conciencia, constantemente flagelándonos sin piedad; echándonos siempre en cara la perenne desventura y la famélica fragilidad que siempre nos ha de acompañar.

Heme ahora atrapado en el desesperanzador soliloquio y este abotagamiento que siempre llegan puntuales  en la estival madrugada con los mismos interrogantes y sus lúcidos reproches a la vida. 

Ahora, un tanto extraviado y balbuciendo algunas palabras, no sé si sumergirme en la lectura de algunos poemas póstumos o apurar un trago en algun bar tardío del centro de la ciudad.   

miércoles, 5 de septiembre de 2018

RUTINARIO

Por: Manuel Donado Solano.

Es preciso evocar las tristes notas de aquella pianola rota y desflecada que en medio la soledad y las infinitas nostalgias, siempre nos susurraba entre murmullos, esa puntual e infalible melancolía teñida con aquellos colores  sobrios que anunciaban  la caída de la tarde.

Volver los cansinos pasos sobre esas avenidas sin rumbo ni itinerarios; casi siempre apostados a la sombra del laurel reverdecido y enfermo o apurando a hurtadillas los sorbos de la última cerveza en la improvisada barra de la tienda de esquina.

Es preciso no perder por nada del mundo este imponderable espacio vital a la hora de surtir nuestra existencia de la mas sosegada y sublime de las emociones.

martes, 28 de agosto de 2018

ESTOLIDARIO

Por: Manuel Donado Solano

En este tono melancólico y aparentemente frívolo, anida esa especie de envoltura sonora en la que algunas veces amortajo estas sobrias palabras de aspirante a poeta menor; destilando ese peculiar dejo, muchas veces acompasado por la liturgia del ensimismamiento y danzando al filo de las apagadas notas del perenne canto a una bien llevada pusilanimidad.

Miro de reojo algunos rostros expectantes en el auditorio al inicio de este verso, y desde ya intuyo la más noble y compasiva amnistía para con el taciturno desfogue de este parco escepticismo en su terca incitación a la estoica rebelión de lo sombrío. 

martes, 14 de agosto de 2018

ALGO BIEN MEMORIOSO

Por: Manuel Donado Solano

A ésta altura de la noche, cuando la lectura de ese cuentista venido del ignoto paraje va bien avanzada, un eco incisivo y difuso no ha dejado de retumbar en su conciencia después de sopesar con sobrio deleite el aparente barroquismo de algunos párrafos que posiblemente no son mas que el onírico e indeleble influjo de una de las tantas aseveraciones que seguramente ese gran fabulador de la calle de Maipú puso en boca de alguno de sus enigmáticos y memoriosos personajes.

Abandonó el recinto con el pretexto de tomar un poco de aire fresco, pero en el fondo buscaba saldar ese duelo que había entablado con sus recuerdos, ya que no lograba despejar la incesante duda que se paseaba oronda entre aquellas sublimes y memorables páginas de Ficciones y el Aleph.

Mientras tanto, un nuevo relato con displicente tono filosófico, empieza evocando la cara fugaz de la eternidad y lo inacabado del tiempo, manteniéndo nuevamente en vilo al ávido y novel auditorio. 






  

domingo, 5 de agosto de 2018

VERSOLIBALO

Por: Manuel Donado Solano

Aquél neologismo desafiante y austero que tanto dio de qué hablar durante las primeras lecturas del taller literario en la Biblioteca Municipal, nuevamente vuelve a recomponer el recuerdo de ese poema tantas veces inconcluso en aquellas noches húmedas y sin farol.

Sin embargo, heme hora transportado sigilosamente al final del recital sobrio y triste, parapetado tras el atril y aquél oferente generoso y locuaz, mientras estrecho el montón de manos tibias y furtivas como agradecimiento por estos apocados versos.

Afuera, cuando ya todo parece haberse desvanecido, vuelve nuevamente el incisivo recuerdo de aquella muchacha trigueña y recia, entonando una triste melodía en su flauta de oropel, mientras me sumerjo en el insomnio de una ciudad sin alma y gris.